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Vender más por canales digitales, con la cuenta cuadrada.

Consultoría en comercio electrónico, CRM y automatización de ventas, e inteligencia artificial aplicada. Trabajo con empresas colombianas que quieren crecer por canales digitales sin quemar la caja aprendiendo. Puede ser una charla, un diagnóstico, un acompañamiento o el proyecto completo.

Jaime Romero · economista, MBA del Tecnológico de Monterrey, 20 años vendiendo. Cofundador de Ropofy.

Jaime Romero, fundador de Digittant.
  • Economista con especialización en gestión de pymes
  • MBA del Tecnológico de Monterrey, con énfasis en emprendimiento
  • 20 años vendiendo, dentro y fuera de Colombia
  • Cofundador de Ropofy
  • Seis años dirigiendo una empresa en remoto desde Canadá

Vengo de las finanzas y de vender, no del diseño. Por eso lo primero que miro en cualquier proyecto es si el negocio da, y solo después cómo se construye.

Cofundador de Ropofy, plataforma de CRM, automatización e inteligencia artificial para ventas por WhatsApp. La opero todos los días, así que lo que recomiendo en automatización lo tengo puesto en mi propia empresa.

Baja para seguir la cuenta

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Cuatro frentes, y casi siempre en este orden

La mayoría de los proyectos digitales en Colombia no fracasan por la tecnología. Fracasan porque se compró la herramienta antes de saber si el negocio daba, y la cuenta se hizo cuando ya no había plata para corregir. Cuando llega la factura del cuarto mes, la conversación ya no es sobre estrategia: es sobre cuánto se perdió.

No son cuatro servicios sueltos: es una secuencia, y el orden es la mitad del trabajo.

  1. Primero

    Arquitectura comercial y precios

    Cuánto te queda de cada venta después de todos los costos, qué precio aguanta tu producto, cuánto necesitas en inventario y en qué mes dejas de perder. Es la parte que casi nadie hace y la que decide si el resto vale la pena.

  2. Después

    Comercio electrónico

    Plataforma, checkout, pasarelas de pago, facturación electrónica que de verdad emite, contra entrega restringido a la cobertura real de tu transportadora. Lo diseño y lo dirijo; lo construye quien mejor lo haga, aquí o con un aliado.

  3. Y en paralelo

    CRM, WhatsApp y automatización de ventas

    El embudo puesto en un sistema en vez de en la cabeza de alguien: seguimiento que no se cae, respuesta que no depende de que haya alguien despierto, y el registro de qué pasó con cada oportunidad. En Colombia el negocio se cierra por WhatsApp, no por correo.

  4. Cuando ya hay operación

    Inteligencia artificial aplicada

    Aplicada a lo que ya funciona, no como experimento: atención y calificación de prospectos, producción de contenido, análisis de la operación. La IA sobre un proceso desordenado solo desordena más rápido, así que este frente va al final y no al principio.

Un proyecto puede tocar los cuatro o uno solo. Lo que no hago es empezar por el que se ve más moderno.

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El diagnóstico más pedido

La cuenta: si tu producto puede dejar plata vendido por internet

El envío y el empaque dependen del tamaño del despacho, no del precio. Un pedido pequeño a ciudad principal ronda los $13.000 entre los dos; uno voluminoso o a zona apartada pasa de $20.000. Vendas algo de $40.000 o de $400.000, ese costo es casi el mismo, y por eso aplasta al producto barato.

La pasarela hace exactamente lo contrario: se lleva el 2,9% de todo lo que cobres, más una tarifa fija por transacción. Ese porcentaje no se diluye nunca. Subir el precio te saca del primer problema y te mete de lleno en el segundo.

Antes de la fórmula, un solo término. Si vendes en $100.000 algo que te costó $40.000, te quedan $60.000: eso es el 60%, y es lo único que tienes para pagar todo lo demás. Ese porcentaje decide si tu tienda puede existir:

ticket mínimo = (envío + empaque) ÷ (0,60 − costo del producto − 2,9%)

Lo que te queda del precio, contra el ticket mínimoTu despacho decide en qué columna caes. Pon el tuyo en la calculadora de abajo.
Te queda del precioDespacho de $13.000Despacho de $20.000
70%$51.292$77.122
65%$62.896$94.571
60%$81.287$122.223
55%$114.877$172.728
50%$195.775$294.367
45%$661.905$995.239
42,9% o menosno existeno existe

Mira los dos últimos renglones. Entre 50% y 45% de margen el ticket mínimo se triplica, y tres puntos más abajo deja de existir en cualquiera de las dos columnas. No es una pendiente: es un acantilado, y casi nadie sabe de qué lado está parado.

Y todavía falta lo más caro: lo que te cuesta lograr que alguien compre por primera vez. Aquí no te voy a dar una cifra de mercado. No existe ningún estudio público colombiano que la sostenga, y quien te dé un número exacto se lo está inventando.

Ese es justamente el problema. Es el costo más grande de tu operación, es el único que puede tragarse la venta entera, y casi nadie lo mide. Por eso el diagnóstico lo calcula con tus números y no con el promedio de otro.

Por eso casi ninguna tienda gana plata en la primera compra. El negocio está en la segunda, o no está. Saber en cuál de los dos casos estás es, literalmente, todo.

Calculadora

Tu ticket mínimo, con tus números

Escribe a cuánto vendes, cuánto te cuesta el producto y qué pagas por enviar y empacar un pedido. Los dos últimos vienen con un valor de referencia: cámbialos por los tuyos. La cuenta se hace sola, no pide correo y no guarda nada.

Lo que paga tu cliente, con IVA incluido si lo cobras.

Lo que te cuesta puesto en bodega, sin envío al cliente.

Lo que te cobra la transportadora por un despacho típico tuyo. Un paquete pequeño a ciudad principal ronda los $10.000; uno voluminoso o a zona apartada pasa de $20.000.

Caja, relleno, cinta y rótulo de un pedido.

Escribe los dos números y aquí aparece tu ticket mínimo.

Lo que cuesta un pedido antes de pagar el producto

Escribe un precio y aquí aparece el desglose.

Las dos primeras líneas son las mismas vendas barato o caro. La tercera sube con tu precio, y por eso no se puede meter en la misma suma.

No captura correo. Es un regalo, no un anzuelo.

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Cuatro formas de trabajar conmigo

La misma cabeza, cuatro grados de compromiso. Empieza por donde te sirva y sube cuando tenga sentido.

FormatoPara qué sirveCuánto
Una charla o un tallerUna sesión con tu equipo o en tu evento, sobre cualquiera de los cuatro frentes. Sirve para alinear a todo el mundo antes de decidir, y para saber si quieres trabajar conmigo sin comprometer nada.Desde $1.200.000
Un diagnósticoPrecio fijo, plazo fijo, entregable definido. El más pedido es la cuenta de tu negocio: si el producto da, a qué precio y con cuánta plata. Termina con un veredicto por escrito, incluido cuando el veredicto es que no.Desde $1.900.000
AcompañamientoSesiones con un entregable cada una, quincenales o semanales, mientras se toman las decisiones. No es asesoría abierta: es una decisión por sesión y algo terminado al final de cada una.$2M$4M al mes
Proyecto completoYo dirijo y respondo por la entrega; los especialistas ejecutan. Para el que no quiere aprender a hacerlo sino que quede hecho. Se cotiza contra el alcance, nunca contra una plantilla.Se cotiza

Sin permanencia en ninguno. En el acompañamiento terminas cuando quieras avisando con 30 días.

Lo único que no hago

Acompañamiento de una sesión al mes. Entre una y otra se pierde el contexto, no se ejecuta nada y las dos partes pierden el tiempo. Dos sesiones al mes es el piso, y por debajo de eso prefiero venderte un diagnóstico y que lo ejecutes con quien quieras.

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Cuándo te digo que no

  • De cada venta te queda menos del 45% después de pagar el producto. Por debajo del 43% la aritmética directamente no existe, y entre 43% y 45% tendrías que vender pedidos de más de $700.000 para no perder. Eso no lo arreglan unas sesiones conmigo: lo arregla otro producto, otro proveedor u otro precio.
  • Vendes algo de menos de $60.000 y no hay forma de armar una canasta de tres.
  • No me vas a mostrar tus números reales. Sin el costo del producto puesto en bodega y sin lo que de verdad te cuesta el envío, no hay entregable: hay una opinión bien escrita. Y eso ya lo tienes gratis en internet.
  • Ya decidiste y lo que buscas es que alguien te lo confirme. Es el único caso en que te voy a costar plata y molestia sin darte nada, porque mi trabajo empieza justo donde tú ya cerraste la puerta.
  • Tu modelo solo cierra si no facturas IVA. Ahí no te acompaño.
  • No puedes sostener dos sesiones al mes. Es mi piso, y por debajo de eso no avanza nada: sería cobrarte por no llegar a ninguna parte.
  • Ya decidiste que la solución es una tienda y no quieres que nadie revise esa decisión. Si solo necesitas manos, contrata la agencia directo y te ahorras mi honorario.

Si estás en alguno de estos casos y aun así quieres vender por internet, escríbeme igual. A veces la respuesta correcta no es una tienda sino un catálogo con WhatsApp, o un punto físico antes que uno digital. Y al revés: si tienes doscientas referencias, varias bodegas y un local con caja, no estás fuera — ese es el caso que más me interesa.

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Por qué empiezo siempre por la cuenta

Monté mi primera empresa a los 23 años y me quebré. Es el dato que más me sirve de todo lo que voy a contarte: sé exactamente cómo se siente estar adentro de un negocio que no da y no saberlo todavía.

Entre 2006 y 2008, en Florida, me tocó rediseñar el comercio electrónico de la compañía donde trabajaba y las ventas en línea crecieron 600%. Después pasé más de una década en compañías grandes — Coca-Cola FEMSA, y casi ocho años en Auteco liderando una región de 120 millones de dólares al año. Ahí aprendí lo contrario de lo que uno esperaría: que la plata no arregla una cuenta que no da, solo hace que tarde más en dolerte.

Volví a lo mío. Cofundé Ropofy, viví seis años en Canadá dirigiéndola en remoto y regresé a Colombia. Entremedio fui coach de negocios y consultor en transformación digital, y ahí vi la escena que no se me olvida.

Un emprendedor con toda la energía del mundo, un producto en el que cree, y un negocio que llevaba nueve meses sin dar. Nos sentamos a sacar cuentas y en cuarenta minutos quedó claro que ese producto, a ese precio, nunca iba a dar. Nadie se lo había dicho. Todos le habían cobrado por hacerle cosas.

Colombia es el séptimo país del mundo montando negocios y el número 44 de 46 sosteniéndolos. Montar aquí es facilísimo. Sobrevivir es lo difícil, y casi nadie está vendiendo eso.

Por eso el primer frente es la cuenta y no la herramienta. A veces eso significa perder la venta. Vale la pena.

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Lo que me preguntan antes de decidir

01No sé cuál formato me sirve. ¿Por dónde empiezo?

Por el diagnóstico, casi siempre. Es precio fijo, plazo fijo, y sale de ahí con un veredicto por escrito que te sirva trabajes conmigo o no. Si lo que necesitas es alinear a un equipo antes de decidir, empieza por la charla. El acompañamiento y el proyecto completo tienen sentido cuando ya sabes qué hay que hacer y el problema es hacerlo.

02¿Trabajas solo con comercio electrónico?

No. El comercio electrónico es el frente donde tengo más kilometraje, y por eso es el que más se ve en esta página. Pero la mitad de lo que hago es CRM, automatización de ventas y ahora inteligencia artificial aplicada a la operación, que es el negocio que dirijo todos los días. Si vendes consultivo y no por catálogo, también aplica.

03¿Dos millones al mes por unas reuniones?

Entre dos y cuatro, según la cadencia. Y por reuniones no, con razón: una reunión sin entregable es un rato perdido. Cada sesión deja algo terminado que antes no existía — tu modelo financiero, tu catálogo con precios, tu plan de lanzamiento — y si una sesión no produce nada, ese mes no lo cobro. Lo que estás pagando es que las decisiones caras las tomes bien la primera vez.

04Yo lo que quiero es una página web. ¿Me la haces o no?

Primero te digo si te conviene tenerla ahora, y muchas veces la respuesta es que no. Si lo que vendes se prueba o se toca, tu página no va a vender la primera vez: nadie le compra a ciegas a una marca que no conoce algo que necesita medirse. La página sirve para la segunda compra, cuando la clienta ya sabe su talla. He visto gente pagar siete millones por una tienda que nunca vendió un peso, y no era culpa de la tienda: era el orden.

05¿Por qué no me vendes la tienda montada, que es lo que necesito?

Porque la tienda no es lo que te falta. Montarla hoy es fácil y barato, y hay gente que lo hace mejor que yo. Lo difícil es el mes cuatro, cuando entran pedidos y no sabes si estás ganando plata. Colombia es el séptimo país del mundo montando negocios y el número 44 de 46 sosteniéndolos. Yo vendo la segunda parte.

06¿Y si a los dos meses me quiero salir?

Te sales. Avisas con treinta días y ya, sin penalidad y sin cobro por terminación anticipada. Te quedas con todos los entregables que hayamos producido hasta ese punto, que son tuyos. No hay permanencia porque no la necesito: si lo que hacemos cada semana no te sirve, no quiero que te quedes por contrato.

07¿Los entregables quedan míos?

Tuyos y para siempre. Son tu análisis, tus números y tus decisiones escritas. Puedes ejecutarlos conmigo, con la agencia que quieras, o sola. Si te los llevas a otro lado y funciona, funcionó.

08¿Puedes hacerlo todo tú y yo solo aprobar?

Sí, es el formato de proyecto completo: yo dirijo y respondo por la entrega, y los especialistas ejecutan. Lo que no hago es fingir que construyo mejor que quien lleva cien tiendas montadas — contrato al que sí, con precios que conozco, y reviso lo que entrega. Cuesta más que el acompañamiento, porque estás comprando que no tengas que aprender.

09¿Me garantizas ventas?

No, y desconfía de quien lo haga. No garantizo ventas, ni tráfico, ni conversión, ni un plazo para que recuperes tu inversión: eso depende de tu ejecución, de tu producto y de tu mercado. Garantizo cómo trabajo: cada sesión deja un entregable acordado de antemano, y si termina y no está, esa sesión no se cobra. Y si el diagnóstico concluye que el negocio no debe montarse, te lo digo por escrito y el veredicto es tuyo igual.

10¿Cuánto necesito en total para arrancar?

Depende de tu producto, y el diagnóstico te lo calcula con tus números. El orden de magnitud: el inventario inicial, la fotografía, el montaje que contrates y la pauta. Sale la cifra completa, no un pedazo. Si te sorprende, mejor que te sorprenda antes de comprar el inventario.

11¿Cuánto tarda en llegar la primera venta?

Puede llegar la primera semana después del lanzamiento. Que el negocio sea rentable es otra cosa: entre nueve y dieciocho meses con un producto de buen margen. Cualquiera que te prometa menos te está vendiendo la varianza normal del sistema como si fuera su trabajo.

12¿Por cuánto tiempo me tengo que amarrar?

Por ninguno, y además esto tiene final. Te sirve mucho al principio, cuando no sabes por dónde empezar, y va perdiendo valor a medida que entiendes tu propio negocio. Cuando lo que había que decidir está decidido, dejamos de vernos. Un acompañamiento que se vende para siempre es una suscripción disfrazada de asesoría.

Empieza por saber si da.

Cuatro minutos con tus números y sales sabiendo si tu producto puede dejar plata vendido por internet. Es gratis, es automático y no te va a llamar nadie a presionarte. Si después quieres una charla, un diagnóstico o el proyecto completo, hablamos.

Si la cuenta no da, te lo digo con el mismo detalle que si diera. Es el resultado más barato que te puedo entregar.