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Antes de montar la tienda, saquemos cuentas.

Cuatro minutos con tus números para saber si tu producto se puede vender por internet dejando margen. Gratis. Si da, te escribo el plano de ejecución completo: qué vender, a qué precio, en qué orden, cuánto cuesta cada paso y a quién llamar para que lo construya. Yo no monto tiendas: escribo el plano con el que la monta quien sabe.

Jaime Romero · economista, MBA en emprendimiento del Tecnológico de Monterrey, 20 años vendiendo. Cofundador de Ropofy.

Jaime Romero, fundador de Digittant.
  • Economista con especialización en gestión de pymes
  • MBA del Tecnológico de Monterrey, con énfasis en emprendimiento
  • 20 años vendiendo, dentro y fuera de Colombia
  • Cofundador de Ropofy
  • Seis años dirigiendo una empresa en remoto desde Canadá

La diferencia con una agencia es sencilla: una agencia te entrega una tienda bonita. Yo vengo de las finanzas y de vender, y lo primero que miro es si el negocio da.

Baja para seguir la cuenta

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Ya sabes cómo termina esta historia

Alguien te monta la tienda por dos millones. Queda linda. Cargas los productos, pones diez fotos, abres el Instagram y le metes plata a la pauta.

Entran visitas. Entran pedidos. Y a los cuatro meses, cuando por fin te sientas a mirar la cuenta, descubres que cada venta te dejó menos de lo que te costó conseguirla.

Entonces empieza la lista de culpables: la pauta estaba mal, el diseñador no sabía, el algoritmo cambió, la gente no compra por internet en Colombia.

Casi nunca es eso. Casi siempre es que el producto nunca tuvo margen para pagar el envío, el empaque, la pasarela y la publicidad al mismo tiempo. Y eso se sabía desde el primer día — solo que nadie hizo la cuenta.

Fíjate en el orden. La tienda se montó primero y la cuenta se hizo cuando ya no había plata. Todo lo que sigue en esta página es el orden contrario.

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La cuenta que nadie hace

Vender barato no te salva del envío. Vender caro no te salva de la comisión.

El envío y el empaque dependen del tamaño del despacho, no del precio. Un pedido pequeño a ciudad principal ronda los $13.000 entre los dos; uno voluminoso o a zona apartada pasa de $20.000. Vendas algo de $40.000 o de $400.000, ese costo es casi el mismo, y por eso aplasta al producto barato.

La pasarela hace exactamente lo contrario: se lleva el 2,9% de todo lo que cobres, más una tarifa fija por transacción. Ese porcentaje no se diluye nunca. Subir el precio te saca del primer problema y te mete de lleno en el segundo.

De ahí sale una fórmula que cabe en una línea y decide si tu tienda puede existir:

ticket mínimo = (envío + empaque) ÷ (0,60 − costo del producto − 2,9%)

Margen bruto contra ticket mínimoTu despacho decide en qué columna caes. Pon el tuyo en la calculadora de abajo.
Margen brutoDespacho de $13.000Despacho de $20.000
70%$51.292$77.122
65%$62.896$94.571
60%$81.287$122.223
55%$114.877$172.728
50%$195.775$294.367
45%$661.905$995.239
42,9% o menosno existeno existe

Mira los dos últimos renglones. Entre 50% y 45% de margen el ticket mínimo se triplica, y tres puntos más abajo deja de existir en cualquiera de las dos columnas. No es una pendiente: es un acantilado, y casi nadie sabe de qué lado está parado.

Y todavía falta lo más caro: lo que te cuesta lograr que alguien compre por primera vez. Aquí no te voy a dar una cifra de mercado. No existe ningún estudio público colombiano que la sostenga, y quien te dé un número exacto se lo está inventando.

Ese es justamente el problema. Es el costo más grande de tu operación, es el único que puede tragarse la venta entera, y casi nadie lo mide. Por eso el diagnóstico lo calcula con tus números y no con el promedio de otro.

Por eso casi ninguna tienda gana plata en la primera compra. El negocio está en la segunda, o no está. Saber en cuál de los dos casos estás es, literalmente, todo.

Calculadora

Tu ticket mínimo, con tus números

Escribe a cuánto vendes, cuánto te cuesta el producto y qué pagas por enviar y empacar un pedido. Los dos últimos vienen con un valor de referencia: cámbialos por los tuyos. La cuenta se hace sola, no pide correo y no guarda nada.

Lo que paga tu cliente, con IVA incluido si lo cobras.

Lo que te cuesta puesto en bodega, sin envío al cliente.

Lo que te cobra la transportadora por un despacho típico tuyo. Un paquete pequeño a ciudad principal ronda los $10.000; uno voluminoso o a zona apartada pasa de $20.000.

Caja, relleno, cinta y rótulo de un pedido.

Escribe los dos números y aquí aparece tu ticket mínimo.

Lo que cuesta un pedido antes de pagar el producto

Escribe un precio y aquí aparece el desglose.

Las dos primeras líneas son las mismas vendas barato o caro. La tercera sube con tu precio, y por eso no se puede meter en la misma suma.

No captura correo. Es un regalo, no un anzuelo.

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Cuatro minutos, una hora, siete días

  1. Primero · 4 minutos, gratis

    Sacamos cuentas.

    Con tus números reales: cuánto te cuesta el producto puesto en bodega, a cuánto lo vas a vender, cuánto pesa, qué canasta se puede armar. Sales de ahí sabiendo si tu producto da y cuánto tienes que vender para no perder. O sabiendo que no arranques, que es el resultado más barato que existe.

  2. Después · una hora conmigo

    Levanto lo que el formulario no ve.

    Tu producto de verdad, quién te surte y en qué términos, de dónde sale tu creencia de que esto se vende, qué intentaste antes y qué pasó, cuánta plata hay y hasta cuándo aguanta. Un cuestionario no captura nada de eso, y es donde se decide el negocio.

  3. Siete días · el entregable

    Te entrego el plano.

    Un capítulo por cada cosa que el diagnóstico midió, con la decisión ya tomada en cada uno: precio, canasta, surtido, plataforma, canal, cobertura, capital de trabajo. El orden en que se hace, lo que cuesta cada paso, y a quién llamar para que lo construya. Con los noes escritos y firmados. Otra hora para entregártelo y responderte todo. Una ronda de ajustes incluida.

  4. Y si te sirve

    Nos seguimos viendo.

    Ejecutar el plano toma meses y en el camino salen decisiones que el papel no anticipó. Para eso está el Consejo: el tablero de tus números y yo, cada cierto tiempo. Es opcional, va aparte, y a la mayoría le digo que todavía no lo necesita.

Yo no monto tu tienda. Hay agencias en Colombia que llevan cien tiendas montadas y lo hacen mejor y más barato de lo que yo lo haría. Mi trabajo es que sepas exactamente qué pedirles.

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Tres cosas que nadie te va a pedir, y las tres te van a doler si faltan

Facturación electrónica que de verdad emite.

Shopify no trae el campo de cédula o NIT en el checkout. Sin ese campo no hay factura automática, y terminas facturando a mano cada pedido — también los que vendas en Mercado Libre, porque el marketplace no factura por ti. En el plano va escrito cómo se resuelve, con qué, y cómo verificar que quedó emitiendo. Es el primer detalle por el que se cae una tienda colombiana, y casi nadie lo pide porque nadie le dijo que existía.

Contra entrega solo donde llega tu transportadora.

Sin restringirlo por cobertura real, generas pedidos que después toca cancelar uno por uno. El plano trae la restricción municipio por municipio, lista para que tu proveedor la configure en vez de improvisarla.

Tu tasa real de rechazo, medida.

Nadie en Colombia publica cuánto contra entrega se rechaza; las cifras que circulan son de proveedores. No te doy un número: el plano especifica la medición que hay que dejar puesta desde el primer día, para que a los 60 días tengas el tuyo y no el de nadie más. Importa porque un pedido rechazado no te deja en cero: te cuesta el flete de ida, el de vuelta y el producto dando vueltas por el país.

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La agencia no es mi competencia. Es quien construye.

CaminoCuestaQué te falta
Hacerla túTu tiempoSale andando en un mes y sin facturación electrónica. Aprendes la cuenta después de gastar la plata.
Un curso de ecommerce$300K–$3MTe enseña a montar la tienda. Nadie mira tus números contigo el mes cuatro, que es cuando importa.
Agencia o freelance$2,5M–$30MConstruyen bien y rápido, y saben más de montar tiendas que yo. Lo que no hacen es decidir por ti: te construyen lo que pidas. Si pides la tienda equivocada, te la entregan igual y con buen diseño.
Digittant$4,9M–$8,9M, pago únicoNo construyo nada. Te entrego el plano con el que le pides a esa agencia exactamente lo correcto, y la lista de a quién llamar.

Ninguno de los tres primeros está mal, y el tercero es indispensable. La pregunta no es a quién contratas: es en qué orden. Si ya sabes de márgenes, CAC y punto de equilibrio, salta este paso y contrata la agencia directo. Si sabes de tu producto y no de eso — que es casi todo el mundo, y no tiene nada de vergonzoso — el orden importa más que el proveedor.

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Primero el plano. Después, si te sirve, el acompañamiento.

Son dos cosas distintas y se compran por separado. El blueprint es un pago único y casi todo el que pasa el diagnóstico debería tenerlo. El Consejo es mensual, y la mayoría no lo necesita todavía.

El blueprint

Un plan de ejecución escrito para tu negocio: los mismos capítulos que el diagnóstico midió, con la decisión tomada en cada uno, el orden en que se hace, lo que cuesta cada paso y quién lo hace. Yo no monto tu tienda. Escribo el plano con el que la monta quien sepa hacerlo mejor que yo.

Una hora conmigo para levantar tus números. Siete días después, el plano. Una hora más para entregártelo y responderte todo lo que quieras. Una ronda de ajustes incluida.

BlueprintPara ti si…Precio
FundaciónTienes el producto y todavía no hay tienda. Todo está por decidirse.$4.900.000
CorrecciónLa tienda ya está montada y no despega. Hay que encontrar qué está roto.$6.900.000
EscalaYa vendes. La pregunta es si el margen aguanta crecer.$8.900.000

La mitad al empezar, la mitad al entregar.

El Consejo

Ejecutar el plano toma meses y en el camino aparecen decisiones que el papel no anticipó. El Consejo es para eso: el tablero de tus números y yo, cada cierto tiempo, sobre las decisiones que van saliendo. Se escalona por cada cuánto nos vemos, no por cuánto trabajo produzco.

ConsejoCada cuántoAl mes
MensualUna sesión al mes y respuesta escrita en 48 horas hábiles.$2.400.000
QuincenalDos sesiones al mes, escenarios, y respuesta en 24 horas.$3.900.000
SemanalCuatro sesiones al mes y línea directa. Por invitación, dos cupos.$6.500.000

Sin permanencia. Terminas cuando quieras avisando con 30 días.

Lo que garantizo

  • Si en las dos primeras semanas concluyo que tu negocio no debe montarse, o que no debe seguir por el camino que traías, cierro el trabajo ahí, te entrego por escrito el análisis completo con los números que me llevaron a esa conclusión, y no te cobro la segunda mitad. El análisis es tuyo y te lo llevas, trabajes conmigo después o no.
  • El Consejo no tiene permanencia. Lo terminas cuando quieras avisando con treinta días. No hay penalidad, no hay cobro por terminación anticipada, no hay renovación automática que te ate.
  • El precio que acordamos es el precio. Durante los doce meses no sube y no aparecen cobros adicionales. Cualquier trabajo fuera del alcance escrito se cotiza y se aprueba antes de ejecutarse.
  • Te respondo cualquier consulta escrita en máximo 48 horas hábiles, 24 en Consejo Quincenal. Si en un mes incumplo ese plazo más de dos veces y me lo reclamas dentro de ese mismo mes, ese mes no se cobra.
  • Quien te atiende soy yo. No hay junior, no hay rotación, no hay cuenta delegada.

Lo que no garantizo

No garantizo ventas, ni tráfico, ni conversión, ni un plazo para que recuperes tu inversión. Eso depende de tu ejecución, de tu producto y de tu mercado, y nadie que sea honesto contigo puede prometértelo. Lo que garantizo es cómo trabajo, no lo que hace el mercado.

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No trabajo contigo si…

  • Tu producto deja menos del 45% de margen bruto. Por debajo del 43% la aritmética directamente no existe, y entre 43% y 45% el ticket mínimo se te va por encima de $700.000. Eso no lo arregla un plano: lo arregla otro producto, otro proveedor u otro precio.
  • Vendes algo de menos de $60.000 y no hay forma de armar una canasta de tres.
  • No me vas a mostrar tus números reales. Sin el costo del producto puesto en bodega y sin lo que de verdad te cuesta el envío, no hay plano: hay una opinión bien escrita. Y eso ya lo tienes gratis en internet.
  • Ya decidiste y lo que buscas es que alguien te lo confirme. Es el único caso en que te voy a costar plata y molestia sin darte nada, porque mi trabajo empieza justo donde tú ya cerraste la puerta.
  • Tu modelo solo cierra si no facturas IVA. Ahí no te acompaño.
  • Todavía no puedes sostener el piso de pauta, que son $1.500.000 al mes. Sin eso no hay tienda que arranque, y el plano se te queda en el cajón. Prefiero decírtelo hoy.
  • Buscas que te monten la tienda y ya. Yo no monto tiendas: escribo el plano con el que otro la monta.

Si estás en alguno de estos casos y aun así quieres vender por internet, escríbeme igual. A veces la respuesta correcta no es una tienda sino un catálogo con WhatsApp, y eso te lo dice el diagnóstico sin costo. Y al revés: si tienes doscientas referencias, varias bodegas y un local con caja, no estás fuera — ese es el caso que más me interesa y el que más tiene que ganar de hacer la cuenta antes.

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Llevo veinte años viendo el mismo error

Monté mi primera empresa a los 23 años y me quebré. Es el dato que más me sirve de todo lo que voy a contarte: sé exactamente cómo se siente estar adentro de un negocio que no da y no saberlo todavía.

Entre 2006 y 2008, en Florida, me tocó rediseñar el comercio electrónico de la compañía donde trabajaba. Las ventas en línea crecieron 600%. Eso fue casi veinte años antes de que esto se volviera un negocio en Colombia, y me dejó una idea que no se me ha movido desde entonces: lo que decide una tienda no es la tienda.

Después pasé más de una década adentro de compañías grandes — Coca-Cola FEMSA, y casi ocho años en Auteco, donde lideré una región de 120 millones de dólares al año. Ahí aprendí lo contrario de lo que uno esperaría: que la plata no arregla una cuenta que no da. Solo hace que tarde más en dolerte.

Volví a lo mío. Cofundé Ropofy y viví seis años en Canadá dirigiéndola en remoto, hasta que decidí regresar a Colombia a construir desde adentro. Entremedio fui coach de negocios y consultor en transformación digital, y ahí vi la escena que no se me olvida.

Un emprendedor con toda la energía del mundo, un producto en el que cree, y un negocio que llevaba nueve meses sin dar. Nos sentamos a sacar cuentas y en cuarenta minutos quedó claro que ese producto, a ese precio, nunca iba a dar. Nadie se lo había dicho. Todos le habían cobrado por hacerle cosas.

Colombia es el séptimo país del mundo montando negocios y el número 44 de 46 sosteniéndolos. Montar aquí es facilísimo. Sobrevivir es lo difícil, y casi nadie está vendiendo eso.

Digittant existe para sacar cuentas primero. A veces eso significa perder la venta. Vale la pena.

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Lo que me preguntan antes de decidir

01¿Estoy pagando millones por un documento?

Estás pagando por las decisiones que hay adentro y por quién responde por ellas. Un plano de arquitecto también es papel, y nadie construye sin uno. Cuesta menos que montar la tienda, y es lo que decide si vale la pena montarla. Si al analizar tus números concluyo que no, te lo digo por escrito, te dejo el análisis y no te cobro la segunda mitad.

02¿Por qué no me vendes la tienda montada, que es lo que necesito?

Porque la tienda no es lo que te falta. Montarla hoy es fácil y barato, y hay gente que lo hace mejor que yo. Lo difícil es el mes cuatro, cuando entran pedidos y no sabes si estás ganando plata. Colombia es el séptimo país del mundo montando negocios y el número 44 de 46 sosteniéndolos. Yo vendo la segunda parte.

03¿Y si a mitad del trabajo me arrepiento?

Pagas la mitad al empezar y la mitad al entregar, así que a mitad de camino tu exposición es la mitad. Si te retiras antes de la entrega, te queda lo que ya haya escrito. Y el Consejo, si lo tomas, no tiene permanencia: lo terminas avisando con treinta días, sin penalidad ni cobro por terminación anticipada.

04¿El plano queda mío?

Tuyo y para siempre, con o sin Consejo después. Es tu análisis, tus números y tus decisiones escritas. Puedes ejecutarlo conmigo, con la agencia que quieras, o solo. Si te lo llevas a otro lado y funciona, funcionó.

05¿Y si prefiero que tú también lo ejecutes?

No lo hago, y no es falsa modestia. Hay agencias en Colombia que llevan cien tiendas montadas y lo hacen mejor y más barato de lo que yo lo haría. En el plano va la lista de a quién llamar. Mi trabajo es que sepas exactamente qué pedirles y cómo revisarles.

06¿Me garantizas ventas?

No, y desconfía de quien lo haga. No garantizo ventas, ni tráfico, ni conversión, ni un plazo para que recuperes tu inversión: eso depende de tu ejecución, de tu producto y de tu mercado. Garantizo cómo trabajo. Si al analizar tus números concluyo que esto no debe montarse, te lo digo por escrito y no te cobro la segunda mitad.

07¿Cuánto necesito en total para arrancar?

Depende de tu producto, y el plano te lo calcula con tus números. El orden de magnitud: el montaje que contrates, el inventario inicial, la fotografía, y un piso de pauta de $1.500.000 al mes sostenido varios meses. Si ese último número te sorprende, hablemos antes de que empieces.

08¿Cuánto tarda en llegar la primera venta?

Puede llegar la primera semana después del lanzamiento. Que el negocio sea rentable es otra cosa: entre nueve y dieciocho meses con un producto de buen margen. Cualquiera que te prometa menos te está vendiendo la varianza normal del sistema como si fuera su trabajo.

09¿Tengo que contratar el Consejo?

No. Son dos cosas separadas y se compran por separado. La mayoría de la gente que compra un plano no debería contratar el Consejo todavía: si lo que puedes destinar al mes no alcanza para sostenerlo además de la pauta, vendértelo sería venderte algo que no puedes sostener. El plano sí, y lo ejecutas tú.

Cuatro minutos y un número.

Eso es lo que separa a un emprendedor que sabe si su negocio da, de uno que lo va a averiguar dentro de un año y con el inventario comprado.

Gratis y sin compromiso. Si la cuenta no da, te lo digo con el mismo detalle que si diera — y te ahorras el inventario, la tienda y el año que venían detrás.